El Festival de Fotografía Contemporánea que te invita a detenerte a observar la ciudad
Por Amanda Villaseca Felip
El Gran Concepción se volvió el anfitrión del primer Festival Internacional de Fotografía Contemporánea, FEFCO.
Desde el 1 al 5 de septiembre se vivirán largas jornadas de workshops, talleres, conversatorios, entre otras actividades destinadas a que la fotografía dialogue con la comunidad. La misión es que durante esos cinco días la luz esté puesta sobre la ciudad, con ello se busca reforzar la imagen de nuestro territorio con los ojos de la comunidad fotográfica a nivel nacional e internacional.
Una invitación a la reflexión en torno a la elección de las imágenes que mostramos al mundo y las que no. “Es un momento para pensar cuáles son aquellos parámetros estéticos que están teniendo la hegemonía hoy en día y que le esté quitando visibilidad a otro tipo de imágenes”, reflexionó Daniel Araneda, director general del festival. El mayor interés de la organización tras este evento es que la audiencia lo disfrute, que aprendan cosas nuevas y se permita experimentar a través de las distintas actividades que disponen en su programación.
“Este es un festival que pretendemos que crezca de manera espiral, que todos los años se sumen fuerzas” señaló Daniel, haciendo hincapié en que esta primera edición es un regalo para la comunidad creativa, los artistas visuales y fotógrafos de la ciudad, para que se conozcan entre colegas. Asimismo, se volvió una ayuda para las instituciones dedicadas a la formación, pues en el festival se da un lugar a sus estudiantes para mostrar lo que están haciendo. Concepción no tenía ningún encuentro dedicado a la fotografía y ahora lo tiene, impulsado por Al Sur del Atardecer, área de formación de La Ratonera Ediciones.
Sobre los desafíos de realizar este encuentro, el director indicó que este tipo de instancias no cuentan con el apoyo que se esperaría, más bien ha sido una dificultad con la que han batallado por más de 10 años, según explica si nunca se lideró por ninguna casa de estudios o institución, es porque hay una falta de apoyo, tanto a nivel económico como de espacio. Sin embargo, gracias al amplio nivel de convocatoria que han tenido hasta el momento, confían desde la organización en que este evento se vuelva popular en la ciudad y en toda la región del Biobío, “Queremos que la fotografía se difunda, queremos que las artes visuales se apoderen de nuestra ciudad y también queremos que obviamente la comunidad sea parte de cada una de estas instancias” declaró Daniel.
Entre todas las actividades en la cartelera destacó la exposición llamada “Mal de ojo” la cual reunió a autores locales del Biobío, realizada el primer día del festival en Casa Minga. Lara Megías, una de las expositoras locales de la muestra fotográfica presentó una serie de fotografías análogas de estudio. En ellas, buscó representar la vulnerabilidad del cuerpo humano, el miedo y la pérdida de identidad, “También juego siempre con la exposición, dejando que la oscuridad cubra gran parte, te lleva a forzar un poco el ojo para buscar detalles, te obliga a detenerte y a imaginar”, indicó. Ese recurso resulta interesante, pues Lara señaló que esta serie de imágenes fue de las primeras que reveló por sus propios medios y recursos, con el menor cuidado posible, dejando ver marcas y rayones y aún así se mantuvo sin perder los detalles que se ven debajo de la tela de la cámara.
Sobre aquello, una propuesta análoga llama la atención en un mundo que prácticamente funciona con lo digital en su totalidad con el crecimiento exponencial de las redes sociales. El consumir imágenes todo el tiempo, y tener la posibilidad de producirlas nos podría llevar a perder la capacidad de detenerse a reflexionar para qué lo estamos haciendo. En ese sentido, el festival buscó generar un momento para detenerse en ese mar de imágenes que consumimos a diario, para que nos detengamos a reflexionar, “es importante que nos dediquemos a reflexionar el porqué lo estamos haciendo, qué queremos provocar con aquello. Y este tipo de encuentro, más que producir obras geniales, nos da la posibilidad de que reflexionemos” declaró Daniel.
Con la intención de que la fotografía se difunda, que las artes visuales se apoderen de la ciudad de Concepción, se realizaron estas jornadas para que la comunidad fotográfica se una y se abran nuevos caminos en cuanto a la reflexión de sus obras. Así lo señaló Lara, quien valora instancias como las del festival, “Entenderse en colectivo se convierte en impulso y ese impulso es resistencia”, expresó, llegando a la conclusión de que es importante dejar la individualidad en el arte y poder reconocerse en el otro, encontrar cosas en común para poder crecer en comunidad.
Este festival es la puerta de inicio a un trabajo colectivo de mirar más allá y detenerse en las imágenes que vemos en nuestro día a día.



