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Potencian al Biobío como destino ecoturístico: buscan uniformar servicios y crear relatos tradicionales en torno al vino, la gastronomía y paisajes

Para nadie es novedad que la Región del Biobío cuenta con una arraigada tradición ligada a la producción vitivinícola familiar, gracias al clima en la zona y la variedad de paisajes, promueven lugares extraordinarios para desarrollar experiencias de primer nivel.

Con ese potencial, un grupo de viñateros junto a empresarios gastronómicos, turísticos, y de transportes, trabajan arduamente para posicionar la zona dentro de los destinos favoritos e imperdibles en Chile, cuando se hable de enoturismo.

Para apoyar esta iniciativa, la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo, desarrolló el «Programa Territorial Integrado Enoturismo Valle del Biobío», ejecutada por Copeval, y que involucra comunas como Florida, Tomé, Hualqui, Santa Juana, Concepción, San Pedro de la Paz, Antuvo, Yumbel, Nacimiento, Laja, San Rosendo, Negrete, Hualpén y Los Ángeles.


Ximena Rifo, Subdirectora regional de CORFO señala respecto a este trabajo mancomunado “generamos estas articulaciones entre los distintos actores que participan en la cadena del enoturismo. El programa busca implementar un modelo de gestión territorial que integre a viñas, operadores turísticos, alojamientos, restaurantes, servicios de transporte, emprendedores y organismos públicos y privados vinculados al desarrollo del turismo y la industria vitivinícola”.

El presidente de la Gobernanza del PTI de enoturismo indicó un principal diferenciador de nuestra zona dentro del mercado enoturístico “la diferencia con el Valle Central es que nuestras parras son centenarias de las cepas que originalmente llegaron a Chile y que han mantenido las tradiciones del campo, se cultiva a nivel del suelo, todavía algunas viñas aran con caballo o con
bueyes. Entonces, es toda una experiencia como de agroturismo”.

Refuerza este relato la historia de la Viña Cacique Maravilla, donde Manuel Moraga mencionó que sus parrones ubicados en Yumbel tienen más de 220 años “somos productores de vino natural, quieres decir que la agricultura es nuestra base, nosotros no somos enólogos. Entonces, desde este punto de vista, podemos un poco impulsar también el turismo”. Las cepas que ahí producen son País, Moscatel de Alejandría, Malbec, Chasselas y Torontel. A estas se suma unas parras plantadas hace 25 años por el propio Moraga de Cabernet Sauvignon.

Con el programa de Enoturismo se busca fortalecer la identidad territorial vitivinicola de la Región del Biobío y dar oportunidades económicas a a las comunidades locales, potenciando la tradición viñatera, el patrimonio rural, la gastronomía y los paisajes de la zona.

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