Microcine Molina abre sus puertas para acercar el cine y las artes a la comunidad

El séptimo arte encuentra un nuevo espacio para sus fanáticos con la llegada del primer microcine a Concepción, Microcine Molina, pensado para los amantes del arte, el cine y las instancias de encuentros culturales. Para el acceso se solicita un aporte voluntario y una reserva previa, pues cada sala está hecha para un máximo de 12 personas por función. Ubicado en Orompello 104, cercano al barrio universitario se encuentra este lugar que llegó para entregar una experiencia única a quien lo visite. Además, no solo se utilizará para exhibir películas, sino que también para instancias de microteatro y mediaciones culturales.
La iniciativa de generar este espacio nace en la pandemia, según contó Andrea Seguel, directora del Microcine Molina. “La idea nace en pandemia, cuando el director de la fundación, Roberto, me plantea esta idea de por qué no hay cines en Concepción que funcionen de noche”, es así como nació la idea inicial de un cine que funcionara toda la noche. Con el paso del tiempo y varias conversaciones entre amigos, se decidió que Andrea sería quien tomara el cargo de este proyecto.
Como es en el caso de Andrea, que viene de las artes escénicas, señaló que siempre había pensado que hay pocos espacios tanto para ensayar o poder crear; alguno que fuera más personalizado pensando en las necesidades de las diversas disciplinas creativas, las cuales siempre han contado con condiciones acotadas para desarrollarse. “Es necesario abrir espacio para el arte y la cultura y para gente joven que está haciendo cosas”, expresó. Es así como nace la necesidad de crear este espacio que de alguna manera busca ser un regalo para la ciudad y parte del legado del director de la Fundación espacio Microcine Molina.
En cuanto a la selección de las películas tienen una cartelera de distintos lugares del mundo. Con esto buscan no solo ser una sala de cine, si no que un espacio que acerque el arte a las personas y sus comunidades. En este momento el microcine está funcionando como preapertura, con una cartelera que funciona por territorios, es decir, el primer mes serán películas chilenas, el segundo mes de Irán, el tercero de Japón y así, sin embargo la directora indicó que existe una flexibilidad y pueden llegar a mostrar distintos tipos de películas.
“La idea es compartir en torno al cine; la conversación, eso nos interesa”, expresó la directora, añadiendo que el objetivo detrás de esta iniciativa es aportar a la creación de espacios de encuentro en donde la gente vea expresiones artísticas que quizás ve en formatos más grandes en un espacio íntimo, más cercano. Crear un lugar donde la gente se sienta valorada y acogida. Andrea reflexionó que el arte por mucho tiempo era destinado a cierto grupo de gente y había que comportarse de cierta manera, por lo que nace este lugar que busca hacerlo más cercano, más real.
Pero lo que hace diferente realmente a este espacio de las salas comerciales es la intimidad por el espacio reducido que le caracteriza. En la sala no se puede comer, pero al igual que en un cine, la acústica es apropiada y la proyección está al mismo nivel. El otro elemento que les diferencia es el tema de la mediación artística, pues este espacio está pensado para ella, para que ocurra un diálogo y se compartan reflexiones de lo que se proyecte. Este lugar busca además de ser un microcine, una sala multipropósito para que se lleven a cabo diversas actividades de distintas disciplinas.




